Un lazo dorado ahora es tu anillo de plata.
La pared de corteza que acaricio. Yo la tuya, tú la mía.
Late mi cariño a través de la piel y el engaño.
Cada bombeo cuenta quiénes somos.
Perdóname que hable de ti, pero la punta de uno de tus dedos
está apoyado en uno de los míos, bajo capas de tierra.
No te dejes las uñas en mi, te lo pido. No uses tus garras,
si tu mirada desarma todo lo que creo ser. Mírame.
Lenta

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