La indignación del retratado

Este es el protagonista de una de esas historias algo ridículas. Hace un tiempo decidí, y me disculpo por ello, que este era el retrato de un retratista frustrado, con la incertidumbre de no saber cuál es el retrato original. Bien, yo di por hecho, y me disculpo por ello, si no es suficiente solo una vez, que era toda un paradoja. Este retrato debe de ser el original pues claramente sale deformado. Este tipo claramente tiene una pierna más larga que la otra y puede que una rodilla dislocada. Tiene un pecho desproporcionadamente enorme y unos brazos de escaso tamaño. Un hombro, su izquierdo, desencajado completamente, incluso desplazado y flotante, bajo la camiseta. Es paticorto y sus cabellos, un garabato. Tiene las manos rotadas y los restos de un diseño previo, todavía más atroz, a su alrededor. Y una última cosa ¿se puede saber dónde diablos está sentado? ¿Porqué demonios no se ve el suelo en sus pies? Comprensible que haya pensado que esto no puede ser un retrato fiel a la realidad que normalmente, al salir a la calle, ven mis ojos. Pues resulta que sí. Que me vino este tipo el otro día diciendo que quién soy yo para decir que no es una persona en carne y hueso. Que quién soy yo para decidir qué anatomía tiene sentido y cual no. Pues me obligó a retratarlo. Como yo no sé hacer retratos a dibujo y suelo llevar la cámara encima, le fotografié. Me felicitó cuando se le pasó el enfado. Yo todavía seguía atónita, claro. Me dió las gracias, me perdonó y me dió permiso para enseñarla. Así me creerán las personas que necesitan ver las cosas con sus propios ojos y no se creen las historias que les cuenta alguien cualquiera…

Tiene lineas de boceto por todas partes. Toda la parte izquierda de su cuerpo es de otra manera, sus manos miran hacia atrás cuando las del resto de humanos miran hacia adelante. O almenos, las de la mayoría. Su cuello tiene forma de embudo, no tiene nuez. Su cabello, que es un garabato, cuelga solo de un lado y sus espinillas son más largas que sus muslos. Es medio transparente pero me dejó posar mi mano en su pecho y se siente como la carne, como un cuerpo, como el mío, como el tuyo. Sorprendentemente, pasa muy desapercibido. No se mete nunca con nadie, es un tipo sencillo y sereno.

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