Bocetos y notas

Cuando vienen a mi mente imágenes y formas, me divido en dos: el deseo de materializarlo y la convicción de que lo haré más tarde. Luego, tras observar esta última opción con más coherencia, comprendo, mirando mi cuaderno de dibujos y bocetos, que yo únicamente traslado al papel lo que no puedo imaginar. Así, es una imprenta directa de mi pulso al folio, desde mi mano, en lugar de una replica destinada a la imperfección de un ideal perdido, desde mi cabeza. Desplazar un pensamiento-brote significa atravesar más que la piel. Debe rasgar todas las resistencias de una parte de la mente que se impone, sus juicios y su exigencia insaciable. Soportar la salida violenta del cráneo y seguir adelante por cada fibra de cada músculos que necesito implicar. Obedecer a la orden de activación direccionada de mis brazos y de precisión de mis dedos. Y entonces, al fin, llega al cuaderno con inevitables defectos. Que por otro lado, qué es una pieza sin las huellas de alguien o sin la evidencia de que los materiales causan efecto. Cómo de precisa y perfecta puede ser una linea trazada con un lápiz de carbón blando en una lámina granulada. ¿Puede no haber manchas de ningún tipo? Cómo disfrutaría dibujar si no pudiera permitirme que se tintara el dorso de mi mano. Intuyo que será ese el motivo de que se esten digitalizando algunas disciplinas. Cualquiera que este leyendo esto no hay duda de que entenderá estas palabras pero ¿si hubiese escrito a mano? Algunas letras se harían pasar por otras, quizás. Incluso puede que algunas palabras parecieran otras completamente distintas. A mi me gusta escribir. Me gusta dibujar. Pero, enrealidad, también me gusta que lo que hago llegue a otras personas. Me pregunto si podemos, las humanas, sentir lo que pone en una hoja escrita sin necesidad de ir símbolo a símbolo. Sentir una lectura como el que mira una pintura y alcanzar el mensaje puro, sin que resbale la mirada por las lineas como un niño en un tobogan. ¿Esto hacían las sociedades de los otros tiempos con sus jeroglíficos? Pues si es así, qué ricas. Y qué pobres, nosotras.

Una historia ligera… Se titula:
La frustración del retratista.


Aquí aparece el retrato original. Es imposible verlo,
lo sostiene el protagonista en sus manos.
Es el retrato original del retratista frustrado por haber
deformado su retrato original ¿tiene algún sentido?
El primer retrato del hombre, viendo su primer retrato,
que se desespera de lo tan deforme que le ha quedado
la persona retratada, si es una persona y su retrato…
¿Qué hay en el dibujo original? Lo quiero ver.
¿Quién es el responsable de este lío?

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