La inspiración no es compañera estos días,
pues alzarse será dejar los pies colgando.
Una mente vivaz, un latir entonando repique.
Alas que hienden a Dios, alcanzar a oir:
«Permítete surcar el espacio en que nada habita aún».
Un portal digital

La inspiración no es compañera estos días,
pues alzarse será dejar los pies colgando.
Una mente vivaz, un latir entonando repique.
Alas que hienden a Dios, alcanzar a oir:
«Permítete surcar el espacio en que nada habita aún».
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